Los recorridos se generan a partir de las distintas alturas de las cuadras que se encuentran entre las plazoletas. Los predios de altura similar se integran por medio de rampas de gran magnitud y puentes, creando así un juego entre estos volúmenes que logran darle al lugar, un cierto dinamismo y movimiento.

Una de las prioridades del proyecto es darle mayor jerarquía al peatón que a los vehículos, por eso se replantearon vialidades y circulaciones.La calle Zaragoza se convierte en un andador, el cual une las plazoletas pero a la vez permite el cruce de vehículos en las calles perpendiculares, tal es el caso de San Felipe y Reforma, mientras en la calle González Ortega el uso es exclusivo para vehículos.

El manejo de la luz enriquece al proyecto ya que le da vida y calidad al espacio, el uso de materiales en este caso vidrio templado en los barandales y concreto en la estructura, le dan una nueva identidad al espacio. El recorrido de puentes obliga al usuario a pasar por cada una de las terrazas.
Las azoteas de los predios están destinadas a diferentes usos tales como andadores aéreos, terrazas, miradores y espacios de transición para uso comercial, creando diferentes sensaciones en el usuario ya que observa y vive el área pública desde otra perspectiva.

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